domingo, 17 de mayo de 2026
Ascendió al Cielo en cuerpo y alma
domingo, 8 de enero de 2023
«Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado»
Hoy
contemplamos al Mesías —el Ungido— en el Jordán «para ser bautizado»
(Mt 3,13) por Juan. Y vemos895 × 383 a Jesucristo como señalado por la presencia
en forma visible del Espíritu Santo y, en forma audible, del Padre, el
cual declara de Jesús: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco»
(Mt 3,17). He aquí un motivo maravilloso y, a la vez, motivador para
vivir una vida: ser sujeto y objeto de la complacencia del Padre
celestial. ¡Complacer al Padre!
De alguna manera ya lo pedimos en la oración colecta de la misa de hoy:
«Dios todopoderoso y eterno (...), concede a tus hijos adoptivos,
nacidos del agua y del Espíritu Santo, llevar siempre una vida que te
sea grata». Dios, que es Padre infinitamente bueno, siempre nos “quiere
bien”. Pero, ¿ya se lo permitimos?; ¿somos dignos de esta benevolencia
divina?; ¿correspondemos a esta benevolencia?
Para ser dignos de la benevolencia y complacencia divina, Cristo ha
otorgado a las aguas fuerza regeneradora y purificadora, de tal manera
que cuando somos bautizados empezamos a ser verdaderamente hijos de
Dios. «Quizá habrá alguien que pregunte: ‘¿Por qué quiso bautizarse, si
era santo?’. ¡Escúchame! Cristo se bautiza no para que las aguas lo
santifiquen, sino para santificarlas Él» (San Máximo de Turín).
Todo esto —inmerecidamente— nos sitúa como en un plano de connaturalidad
con la divinidad. Pero no nos basta a nosotros con esta primera
regeneración: necesitamos revivir de alguna manera el Bautismo por medio
de una especie de continuo “segundo bautismo”, que es la conversión.
Paralelamente al primer Misterio de la Luz del Rosario —el Bautismo del
Señor en el Jordán— nos conviene contemplar el ejemplo de María en el
cuarto de los Misterios de Gozo: la Purificación. Ella, Inmaculada,
virgen pura, no tiene inconveniente en someterse al proceso de
purificación. Nosotros le imploramos la sencillez, la sinceridad
domingo, 11 de septiembre de 2022
Hoy celebramos el día de Nuestra Señora de Coromoto
Cada 11 de septiembre se celebra a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela.
Una Madre que conoce a sus hijosCuenta la tradición que, después de la llegada de los españoles a la región de Guanare (Venezuela) en 1591, los indios de la tribu de los cospes, habitantes de la región, abandonaron su tierra y se trasladaron hacia el río Tucupido con el propósito de no tener contacto con los foráneos, sus costumbres y su religión.
La situación se mantuvo así por décadas hasta que un día del año 1651, el cacique Coromoto, jefe de los cospes, contempló asombrado cómo podía verse, sobre la quebrada del río, la imagen de una hermosísima mujer. Acercándose al lugar acompañado de su esposa, el cacique se percató que aquella mujer estaba mirándolos con una dulce expresión en el rostro, mientras que parecía moverse por encima de las aguas.
La misteriosa mujer llevaba, además, un niño sonriente en brazos. Cuando alcanzó a acercarse suficientemente a ella, escuchó que le decía: “Sal del bosque junto con los tuyos y ve donde los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo”.
Las veces que damos la espalda a DiosEl cacique, impresionado por lo que había visto y oído, obedeció a la Señora y marchó con su tribu hacía donde vivían los españoles y pedir “el agua sobre la cabeza y la entrada al cielo”. Sin embargo, al poco tiempo, él y los miembros de la tribu decidieron volver al bosque, cansados e incómodos con el nuevo régimen de vida que “los blancos” les pedían.
El 8 de septiembre de 1652, la Señora volvió a aparecer, pero esta vez en la choza de Coromoto. Ella le pidió que volviera con los foráneos, pero él no se dejó persuadir. Ni el aura ni los rayos luminosos que rodeaban la figura de la Señora -la Virgen María- parecían suficientes para impresionar al jefe. Por el contrario, Coromoto se enfureció y trató de echarla de su casa con amenazas.
La Señora, entonces, hizo ademán de acercarse al cacique y este, preso de la rabia, se lanzó sobre ella con la intención de atacarla. En ese mismo instante la Señora desapareció. Sorprendido, Coromoto se dio cuenta de que tenía algo entre las manos: una pequeña estampa (figura) en la que estaba grabada la imagen de aquella Señora.
Lo importante es siempre ponerse de pieEl cacique, asustado, huyó con dirección a lo denso del bosque. Entre el susto y el desconcierto, Coromoto era ya incapaz de percatarse de lo que estaba a su alrededor. De pronto, en un respiro para recuperar el aliento, sintió un dolor rápido y profundo: una serpiente venenosa lo había mordido.
Viendo que su vida corría peligro, cambió de rumbo y se fue en dirección a Guanare, en busca de ayuda.
Con el corazón dolido por haber maltratado a la Mujer que siempre se dirigió a él con respeto y cariño, se arrepintió de su reacción. Una vez repuesto físicamente, pidió el bautismo y tomó la decisión de permanecer en el lugar. En Guanare se amistó con los “blancos” -los españoles- y empezó a ser catequizado.
En Guanare vivió Coromoto, en adelante, como un buen cristiano; y muchos entre sus hermanos indígenas siguieron sus pasos acercándose a Dios.
La reliquia de la Virgen de CoromotoLa reliquia de la Virgen de Coromoto es pequeñita -mide 27 mm por 22 mm-, y es una impresión o grabado sobre pergamino (papel de seda).
La Madre de Dios aparece de medio cuerpo y está sentada sosteniendo al Niño Jesús en su regazo -Madre e Hijo miran de frente- y las cabezas de ambos aparecen coronadas. Dos columnas unidas entre sí por un arco forman el respaldo del trono que los sostiene.
Da la impresión de que la imagen ha sido dibujada muy finamente, como si fuera uno de esos retratos en tinta china que se hacen a base de rayas y puntos. La Virgen tiene los hombros cubiertos con un manto, y un velo cae simétricamente sobre sus cabellos.
No hay Venezuela sin la Virgen MaríaEl 7 de octubre de 1944, el Papa Pío XII declaró a Nuestra Señora de Coromoto “Patrona de la República de Venezuela”, y su coronación canónica se realizó el 11 de septiembre de 1952, con ocasión de la celebración del tercer centenario de la aparición.
Los venezolanos celebran a su patrona el 2 de febrero (Fiesta de la Presentación del Señor), el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen María) y el 11 de septiembre (día central de la celebración). El Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto fue declarado basílica por el Papa Pío XII el 24 de mayo de 1949.
Hace poco más de 25 años…El 10 de febrero de 1996 el Papa San Juan Pablo II, en visita a la República de Venezuela, inauguró el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, construido en el lugar de las apariciones. Dicho Santuario está ubicado en la parroquia “Virgen de Coromoto” (Guanare).
Ese día, el Santo Padre pronunció unas hermosas palabras dirigiéndose a Nuestra Señora -las que resonarán por siempre en el alma venezolana-:
“¡Tú eres el orgullo de nuestro pueblo! En los numerosos Santuario Marianos que se levantan en tantos lugares de la tierra, repetimos estas palabras del libro de Judit, para expresar nuestra alegría, porque la Madre de Dios ha establecido su morada en medio de su pueblo. Hoy pronuncian estas palabras los habitantes de Venezuela, que precisamente aquí en Coromoto, se unen para venerarla como Patrona de Venezuela”.
Articulo tomado desde la cuenta de @aciprensa
domingo, 4 de septiembre de 2022
«El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío»
¿Entra Jesús en conflicto con la Ley de Dios, que nos ordena honrar a nuestros padres y amar al prójimo, cuando dice: «Si alguno viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío» (Lc 14,26)? Naturalmente que no. Jesucristo dijo que Él no vino a derogar la Ley sino a llevarla a su plenitud; por eso Él da la interpretación justa. Al exigir un amor incondicional, propio de Dios, declara que Él es Dios, que debemos amarle sobre todas las cosas y que todo debemos ordenarlo en su amor. En el amor a Dios, que nos lleva a entregarnos confiadamente a Jesucristo, amaremos al prójimo con un amor sincero y justo. Dice san Agustín: «He aquí que te arrastra el afán por la verdad de Dios y de percibir su voluntad en las santas Escrituras».
La vida cristiana es un viaje continuo con Jesús. Hoy día, muchos se apuntan, teóricamente, a ser cristianos, pero de hecho no viajan con Jesús: se quedan en el punto de partida y no empiezan el camino, o abandonan pronto, o hacen otro viaje con otros compañeros. El equipaje para andar en esta vida con Jesús es la cruz, cada cual con la suya; pero, junto con la cuota de dolor que nos toca a los seguidores de Cristo, se incluye también el consuelo con el que Dios conforta a sus testigos en cualquier clase de prueba. Dios es nuestra esperanza y en Él está la fuente de vida
domingo, 14 de agosto de 2022
«¿Creéis que he venido a traer paz a la tierra?»
En el mundo -y en nuestro interior- hay mezcla de bien y de mal; y hemos de tomar partido, optar, siendo conscientes de que la fidelidad es "incómoda". Parece más fácil contemporizar, pero a la vez es menos evangélico.
Nos tienta hacer un "evangelio" y un "Jesús" a nuestra medida, según nuestros gustos y pasiones. Hemos de convencernos de que la vida cristiana no puede ser una pura rutina, un "ir tirando", sin un constante afán de mejorar y de perfección. Benedicto XVI ha afirmado que «Jesucristo no es una simple convicción privada o una doctrina abstracta, es una persona real cuya entrada en la historia es capaz de renovar la vida de todos».
El modelo supremo es Jesús (hemos de "tener la mirada puesta en Él", especialmente en las dificultades y persecuciones). Él aceptó voluntariamente el suplicio de la Cruz para reparar nuestra libertad y recuperar nuestra felicidad: «La libertad de Dios y la libertad del hombre se han encontrado definitivamente en su carne crucificada» (Benedicto XVI). Si tenemos presente a Jesús, no nos dejaremos abatir. Su sacrificio representa lo contrario de la tibieza espiritual en la que frecuentemente nos instalamos nosotros.
La fidelidad exige valentía y lucha ascética. El pecado y el mal constantemente nos tientan: por eso se impone la lucha, el esfuerzo valiente, la participación en la Pasión de Cristo. El odio al pecado no es cosa pacífica. El reino del cielo exige esfuerzo, lucha y violencia con nosotros mismos, y quienes hacen este esfuerzo son quienes lo conquistan (cf. Mt 11,12).
lunes, 11 de octubre de 2021
Andaré en presencia del Señor en la tierra de los vivientes
domingo, 1 de agosto de 2021
Equilibrio necesario.
sábado, 22 de mayo de 2021
*Señor, enséñanos a orar,*..
domingo, 24 de enero de 2021
«Convertíos y creed en la Buena Nueva»
jueves, 9 de enero de 2020
Compromiso 20/20
viernes, 27 de diciembre de 2019
Navidad Regalo de Dios
lunes, 23 de diciembre de 2019
Adviento con Alma, Vida y Corazón VI Semana La Obediencia de la fe
jueves, 19 de diciembre de 2019
Adviento con Alma, Vida y Corazón III Semana A quien esperamos
martes, 10 de diciembre de 2019
Adviento, con Alma, Vida y Corazón II Semana: Arrepentimiento Vs Conversión
viernes, 29 de noviembre de 2019
Adviento Con Alma Vida y Corazón
miércoles, 27 de noviembre de 2019
Amado Rey
miércoles, 13 de noviembre de 2019
Con Chispa de Vida Eterna



















