domingo, 24 de mayo de 2026

Fuego en el corazón




¿Por qué Pentecostés es vital para el católico de hoy?

     Para la comunidad católica, el calendario litúrgico está lleno de momentos de profunda reflexión y alegría, pero pocos tienen la fuerza transformadora de la solemnidad de Pentecostés. 
A menudo nos referimos a este día como el "cumpleaños de la Iglesia", y no es para menos, pero para comprender su verdadera magnitud en nuestra vida de fe hay que hacer un viaje en el tiempo y adentrarse en el corazón mismo de la promesa de Cristo. 

Aunque hoy lo vivimos como una fiesta puramente cristiana, la realidad es que el marco original de Pentecostés se encuentra en una antigua tradición judía. 

La palabra en sí proviene del griego pentekostē, que significa "quincuagésimo", haciendo m.   referencia a los cincuenta días posteriores a la Pascua. 

En el pueblo de Israel, esta era la Fiesta de las Semanas (Shavuot), un momento de profunda gratitud litúrgica donde se ofrecían a Dios las primicias de la cosecha y se recordaba la entrega de las Tablas de la Ley a Moisés en el Monte Sinaí. 

Sin embargo, lo que comenzó como una celebración de la tierra y de una ley escrita en piedra, se transformó para siempre con la llegada del Espíritu Santo. Ya no se trataba de celebrar normas externas, sino la Ley del Amor grabada directamente en los corazones humanos por el fuego divino. 

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos regala una de las postales más impactantes y místicas de nuestra Biblia Católica al narrar este acontecimiento. Los discípulos, junto a la Virgen María, se encontraban resguardados en el Cenáculo.




 El texto sagrado nos dice que "de repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. 

Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas". Este impresionante suceso responde al "por qué" fundamental de esta fiesta: es el cumplimiento definitivo de la promesa de Jesús. Antes de su Pasión, el Señor nos aseguró que no nos dejaría huérfanos, que enviaría al Paráclito, el Consolador y Defensor. Al descender el Espíritu Santo, el miedo que mantenía a los apóstoles escondidos y con las puertas cerradas por temor a las autoridades se disolvió por completo. Aquellos hombres sencillos recibieron la parresía —esa valentía santa para anunciar el Evangelio— y salieron a la luz pública. 

Además, Pentecostés opera un milagro de unidad bellísimo. Si pensamos en el relato de la Torre de Babel, la soberbia humana terminó dividiendo a los hombres a través de los idiomas; aquí ocurre todo lo contrario: personas de todas las naciones y lenguas entienden el mensaje de los apóstoles en su propio idioma. 

El Espíritu Santo une con amor lo que el pecado había fragmentado. Para nosotros, los católicos de hoy, Pentecostés no puede quedarse en un recuerdo histórico empolvado en las páginas de la Escritura. Es la certeza de que nuestra fe no se sostiene con frágiles fuerzas humanas, sino con una potencia divina que se renueva constantemente. 

A través del Bautismo, y de manera muy especial en el sacramento de la Confirmación, cada uno de nosotros experimenta su propio Pentecostés personal, recibiendo los siete dones —Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios— indispensables para aspirar a la santidad en medio de nuestra rutina diaria. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha profundizado en este misterio insondable. 

San Agustín nos lo explicaba de una forma maravillosamente simple y profunda al decir que "lo que el alma es para el cuerpo del hombre, el Espíritu Santo lo es para el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia". 

Sin ese soplo divino, seríamos solo una organización humana más, pero con Él, somos un cuerpo vivo. En sintonía con esto, grandes santos orientales como San Serafín de Sarov llegaron a afirmar que "la verdadera meta de la vida cristiana consiste en la adquisición del Espíritu Santo de Dios". 

Esta doctrina viva ha sido recogida con fuerza por el magisterio papal en los tiempos modernos. El Papa San Juan Pablo II, en su profunda encíclica dedicada a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, Dominum et Vivificantem, nos recordaba que "la Iglesia es el signo y el instrumento de la presencia y de la acción del Espíritu Santo... 

En Pentecostés el Espíritu desciende y permanece en la Iglesia para siempre". De igual manera, en nuestros días, el Papa Francisco suele insistirnos en las homilías de esta gran solemnidad que el Espíritu Santo no viene a hacernos la vida más fácil ni a borrarnos mágicamente los problemas, sino que nos regala la fuerza interior necesaria para afrontarlos con esperanza. Celebrar Pentecostés hoy en día es, en definitiva, abrirle de par en par las puertas del alma al "Huésped Divino".

 En un mundo que muchas veces se percibe frío, lleno de tensiones, ruidos y desesperanza, el Espíritu Santo sigue soplando como ese viento impetuoso que purifica nuestras intenciones y como ese fuego que enciende el celo por el amor a Dios y al prójimo. 

Que cada día de nuestra vida podamos hacer nuestra la oración más antigua y hermosa de nuestra tradición, repitiendo con fe: 

 ¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!

Texto realizado por @k3ka68

domingo, 17 de mayo de 2026

Ascendió al Cielo en cuerpo y alma




     La Ascensión del Señor es una de las festividades más importantes del calendario cristiano. Conmemora el momento en que Jesús, cuarenta días después de su Resurrección, ascendió al cielo en cuerpo y alma en presencia de sus apóstoles.

      Puntos clave para entender su significado:

      El relato bíblico: Según los Hechos de los Apóstoles y los Evangelios (como Lucas y Marcos), Jesús se reunió con sus discípulos en el Monte de los Olivos. Tras darles sus últimas instrucciones, fue "elevado al cielo" hasta que una nube lo ocultó de sus ojos.

      El fin de su vida terrenal: Este evento marca el final de la presencia física de Jesús en la Tierra y el inicio de su glorificación, sentándose "a la derecha de Dios Padre".

       La gran misión: Antes de partir, Jesús les encarga a sus apóstoles la misión de evangelizar: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda la creación".

        La promesa del Espíritu Santo: Jesús les pide que no dejen Jerusalén hasta que reciban la fuerza de lo alto. La Ascensión es el paso previo a Pentecostés (la venida del Espíritu Santo), que se celebra diez días después.




¿Cuándo se celebra?
Tradicionalmente se celebra 40 días después del Domingo de Resurrección (siempre cae un jueves). Sin embargo, en muchos lugares la festividad se traslada al domingo siguiente para que coincida con la liturgia dominical.

En resumen, para los cristianos la Ascensión no es una despedida triste, sino un acto de esperanza: celebra que Cristo ha abierto el camino al cielo para la humanidad y que, aunque no está físicamente, permanece presente a través de su Espíritu.

domingo, 8 de enero de 2023

«Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado»

Descubre el Origen y el Sentido de la Festividad del Bautismo del Señor |  Dias festivos en Mexico   

 

Hoy contemplamos al Mesías —el Ungido— en el Jordán «para ser bautizado» (Mt 3,13) por Juan. Y vemos895 × 383 a Jesucristo como señalado por la presencia en forma visible del Espíritu Santo y, en forma audible, del Padre, el cual declara de Jesús: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt 3,17). He aquí un motivo maravilloso y, a la vez, motivador para vivir una vida: ser sujeto y objeto de la complacencia del Padre celestial. ¡Complacer al Padre!


De alguna manera ya lo pedimos en la oración colecta de la misa de hoy: «Dios todopoderoso y eterno (...), concede a tus hijos adoptivos, nacidos del agua y del Espíritu Santo, llevar siempre una vida que te sea grata». Dios, que es Padre infinitamente bueno, siempre nos “quiere bien”. Pero, ¿ya se lo permitimos?; ¿somos dignos de esta benevolencia divina?; ¿correspondemos a esta benevolencia?

Para ser dignos de la benevolencia y complacencia divina, Cristo ha otorgado a las aguas fuerza regeneradora y purificadora, de tal manera que cuando somos bautizados empezamos a ser verdaderamente hijos de Dios. «Quizá habrá alguien que pregunte: ‘¿Por qué quiso bautizarse, si era santo?’. ¡Escúchame! Cristo se bautiza no para que las aguas lo santifiquen, sino para santificarlas Él» (San Máximo de Turín).

Todo esto —inmerecidamente— nos sitúa como en un plano de connaturalidad con la divinidad. Pero no nos basta a nosotros con esta primera regeneración: necesitamos revivir de alguna manera el Bautismo por medio de una especie de continuo “segundo bautismo”, que es la conversión. Paralelamente al primer Misterio de la Luz del Rosario —el Bautismo del Señor en el Jordán— nos conviene contemplar el ejemplo de María en el cuarto de los Misterios de Gozo: la Purificación. Ella, Inmaculada, virgen pura, no tiene inconveniente en someterse al proceso de purificación. Nosotros le imploramos la sencillez, la sinceridad

y la humildad que nos permitirán vivir de manera constante nuestra purificación a modo de “segundo bautismo”.
Solemnidad del Bautismo del Señor

domingo, 11 de septiembre de 2022

Hoy celebramos el día de Nuestra Señora de Coromoto

Cada 11 de septiembre se celebra a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela.

Una Madre que conoce a sus hijos

Cuenta la tradición que, después de la llegada de los españoles a la región de Guanare (Venezuela) en 1591, los indios de la tribu de los cospes, habitantes de la región, abandonaron su tierra y se trasladaron hacia el río Tucupido con el propósito de no tener contacto con los foráneos, sus costumbres y su religión.

La situación se mantuvo así por décadas hasta que un día del año 1651, el cacique Coromoto, jefe de los cospes, contempló asombrado cómo podía verse, sobre la quebrada del río, la imagen de una hermosísima mujer. Acercándose al lugar acompañado de su esposa, el cacique se percató que aquella mujer estaba mirándolos con una dulce expresión en el rostro, mientras que parecía moverse por encima de las aguas.

La misteriosa mujer llevaba, además, un niño sonriente en brazos. Cuando alcanzó a acercarse suficientemente a ella, escuchó que le decía: “Sal del bosque junto con los tuyos y ve donde los blancos para que reciban el agua sobre la cabeza y puedan entrar en el cielo”.

Las veces que damos la espalda a Dios

El cacique, impresionado por lo que había visto y oído, obedeció a la Señora y marchó con su tribu hacía donde vivían los españoles y pedir “el agua sobre la cabeza y la entrada al cielo”. Sin embargo, al poco tiempo, él y los miembros de la tribu decidieron volver al bosque, cansados e incómodos con el nuevo régimen de vida que “los blancos” les pedían.

El 8 de septiembre de 1652, la Señora volvió a aparecer, pero esta vez en la choza de Coromoto. Ella le pidió que volviera con los foráneos, pero él no se dejó persuadir. Ni el aura ni los rayos luminosos que rodeaban la figura de la Señora -la Virgen María- parecían suficientes para impresionar al jefe. Por el contrario, Coromoto se enfureció y trató de echarla de su casa con amenazas.

La Señora, entonces, hizo ademán de acercarse al cacique y este, preso de la rabia, se lanzó sobre ella con la intención de atacarla. En ese mismo instante la Señora desapareció. Sorprendido, Coromoto se dio cuenta de que tenía algo entre las manos: una pequeña estampa (figura) en la que estaba grabada la imagen de aquella Señora.

Lo importante es siempre ponerse de pie

El cacique, asustado, huyó con dirección a lo denso del bosque. Entre el susto y el desconcierto, Coromoto era ya incapaz de percatarse de lo que estaba a su alrededor. De pronto, en un respiro para recuperar el aliento, sintió un dolor rápido y profundo: una serpiente venenosa lo había mordido.

Viendo que su vida corría peligro, cambió de rumbo y se fue en dirección a Guanare, en busca de ayuda.

Con el corazón dolido por haber maltratado a la Mujer que siempre se dirigió a él con respeto y cariño, se arrepintió de su reacción. Una vez repuesto físicamente, pidió el bautismo y tomó la decisión de permanecer en el lugar. En Guanare se amistó con los “blancos” -los españoles- y empezó a ser catequizado.

En Guanare vivió Coromoto, en adelante, como un buen cristiano; y muchos entre sus hermanos indígenas siguieron sus pasos acercándose a Dios.

La reliquia de la Virgen de Coromoto

La reliquia de la Virgen de Coromoto es pequeñita -mide 27 mm por 22 mm-, y es una impresión o grabado sobre pergamino (papel de seda).

La Madre de Dios aparece de medio cuerpo y está sentada sosteniendo al Niño Jesús en su regazo -Madre e Hijo miran de frente- y las cabezas de ambos aparecen coronadas. Dos columnas unidas entre sí por un arco forman el respaldo del trono que los sostiene.

Da la impresión de que la imagen ha sido dibujada muy finamente, como si fuera uno de esos retratos en tinta china que se hacen a base de rayas y puntos. La Virgen tiene los hombros cubiertos con un manto, y un velo cae simétricamente sobre sus cabellos.

No hay Venezuela sin la Virgen María

El 7 de octubre de 1944, el Papa Pío XII declaró a Nuestra Señora de Coromoto “Patrona de la República de Venezuela”, y su coronación canónica se realizó el 11 de septiembre de 1952, con ocasión de la celebración del tercer centenario de la aparición.

Los venezolanos celebran a su patrona el 2 de febrero (Fiesta de la Presentación del Señor), el 8 de septiembre (Natividad de la Virgen María) y el 11 de septiembre (día central de la celebración). El Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto fue declarado basílica por el Papa Pío XII el 24 de mayo de 1949.

Hace poco más de 25 años…

El 10 de febrero de 1996 el Papa San Juan Pablo II, en visita a la República de Venezuela, inauguró el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, construido en el lugar de las apariciones. Dicho Santuario está ubicado en la parroquia “Virgen de Coromoto” (Guanare).

Ese día, el Santo Padre pronunció unas hermosas palabras dirigiéndose a Nuestra Señora -las que resonarán por siempre en el alma venezolana-:

“¡Tú eres el orgullo de nuestro pueblo! En los numerosos Santuario Marianos que se levantan en tantos lugares de la tierra, repetimos estas palabras del libro de Judit, para expresar nuestra alegría, porque la Madre de Dios ha establecido su morada en medio de su pueblo. Hoy pronuncian estas palabras los habitantes de Venezuela, que precisamente aquí en Coromoto, se unen para venerarla como Patrona de Venezuela”. 


Articulo tomado desde la cuenta de @aciprensa 

 

domingo, 4 de septiembre de 2022

«El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío»

Hoy, Jesús nos indica el lugar que debe ocupar el prójimo en nuestra jerarquía del amor y nos habla del seguimiento a su persona que debe caracterizar la vida cristiana, un itinerario que pasa por diversas etapas en el que acompañamos a Jesucristo con nuestra cruz: «Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío» (Lc 14,27).

¿Entra Jesús en conflicto con la Ley de Dios, que nos ordena honrar a nuestros padres y amar al prójimo, cuando dice: «Si alguno viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío» (Lc 14,26)? Naturalmente que no. Jesucristo dijo que Él no vino a derogar la Ley sino a llevarla a su plenitud; por eso Él da la interpretación justa. Al exigir un amor incondicional, propio de Dios, declara que Él es Dios, que debemos amarle sobre todas las cosas y que todo debemos ordenarlo en su amor. En el amor a Dios, que nos lleva a entregarnos confiadamente a Jesucristo, amaremos al prójimo con un amor sincero y justo. Dice san Agustín: «He aquí que te arrastra el afán por la verdad de Dios y de percibir su voluntad en las santas Escrituras».

La vida cristiana es un viaje continuo con Jesús. Hoy día, muchos se apuntan, teóricamente, a ser cristianos, pero de hecho no viajan con Jesús: se quedan en el punto de partida y no empiezan el camino, o abandonan pronto, o hacen otro viaje con otros compañeros. El equipaje para andar en esta vida con Jesús es la cruz, cada cual con la suya; pero, junto con la cuota de dolor que nos toca a los seguidores de Cristo, se incluye también el consuelo con el que Dios conforta a sus testigos en cualquier clase de prueba. Dios es nuestra esperanza y en Él está la fuente de vida

domingo, 14 de agosto de 2022

«¿Creéis que he venido a traer paz a la tierra?»

«He venido a encender fuego en el mundo» (Lc 12,49); 
«¿creéis que he venido a traer paz a la tierra? Pues os digo que no, sino división» (Lc 12,51). 

Y es que la verdad divide frente a la mentira; la caridad ante el egoísmo, la justicia frente a la injusticia…

En el mundo -y en nuestro interior- hay mezcla de bien y de mal; y hemos de tomar partido, optar, siendo conscientes de que la fidelidad es "incómoda". Parece más fácil contemporizar, pero a la vez es menos evangélico.

Nos tienta hacer un "evangelio" y un "Jesús" a nuestra medida, según nuestros gustos y pasiones. Hemos de convencernos de que la vida cristiana no puede ser una pura rutina, un "ir tirando", sin un constante afán de mejorar y de perfección. Benedicto XVI ha afirmado que «Jesucristo no es una simple convicción privada o una doctrina abstracta, es una persona real cuya entrada en la historia es capaz de renovar la vida de todos».

El modelo supremo es Jesús (hemos de "tener la mirada puesta en Él", especialmente en las dificultades y persecuciones). Él aceptó voluntariamente el suplicio de la Cruz para reparar nuestra libertad y recuperar nuestra felicidad: «La libertad de Dios y la libertad del hombre se han encontrado definitivamente en su carne crucificada» (Benedicto XVI). Si tenemos presente a Jesús, no nos dejaremos abatir. Su sacrificio representa lo contrario de la tibieza espiritual en la que frecuentemente nos instalamos nosotros.

La fidelidad exige valentía y lucha ascética. El pecado y el mal constantemente nos tientan: por eso se impone la lucha, el esfuerzo valiente, la participación en la Pasión de Cristo. El odio al pecado no es cosa pacífica. El reino del cielo exige esfuerzo, lucha y violencia con nosotros mismos, y quienes hacen este esfuerzo son quienes lo conquistan (cf. Mt 11,12).

Comentario:Rev. D. Isidre SALUDES i Rebull (Alforja, Tarragona, España)

lunes, 11 de octubre de 2021

Andaré en presencia del Señor en la tierra de los vivientes

Con todos los que Dios salvó de la muerte, con Jesús nuestro Salvador, expresamos nuestra gratitud. 


Jesús rezó el Salmo 116 (114-115) al empezar su pasión. Varias palabras de estos versos pasan a tener un nuevo sentido si las relacionamos en él: Amo al Señor; me salvó de la muerte; levantaré la copa de la salvación; es preciosa a los ojos del Señor la muerte de sus fieles.

La Santa Misa es el recuerdo del sacrificio de Cristo y se llama Eucaristía, o sea, Acción de Gracias. Jesús nos da alimento y bebida espiritual y la vida eterna.

Hermanitas y hermanitos en el Señor, en los años de nuestras vidas hemos visto partir al encuentro del Señor muchas y muchos familiares, amigos y, al darles el último adiós de este mundo terrenal, Algunos lloramos y otros cantamos y nos regocijamos porque sabemos que ya están en la presencia de Dios y, que algún día, nosotros los acompañaremos. Mucha gente no entiende por qué, algo tan doloroso como la muerte de un ser querido, nos permite cantar. 


Qué alegría contar con nuestros Templos la Casa de Dios donde depositamos las cenizas y podemos estar al lado de ellos. hablarles y cantarles esas canciones que ellos nos enseñaron. Pues la Palabra de Dios nos dice claramente que todo aquel que ha recibido los Sacramentos ya tiene ganada la vida eterna y al partir de este mundo terrenal va a la presencia de Dios Nuestro Padre, la Virgen María, santas, santos, familiares vecinos y amigos.

La muerte de los cristianos, es preciosa para Dios, quien elige con cuidado el momento cuando debe llamarlos a su presencia, Él siempre está cerca de nosotros. 

Gracias, muchas gracias Santísima Trinidad por estar en todo momento con sus hijas e hijos. Amén.

domingo, 1 de agosto de 2021

Equilibrio necesario.


Vivimos en una época tan sedienta de novedades, que olvidamos el valor de la rutina y reclamamos sorpresa a lo que no la necesita. La fiesta sólo tiene sentido desde el trabajo, y para apreciar la sorpresa es preciso aburrirse. 

Al contrario, promoviendo la creatividad a ultranza se le usurpa y se le ultraja frecuentemente imponiendo la banalidad, lo soez y lo vulgar sobre lo estético, cruzando aquella débil frontera entre lo sublime y lo ridículo; degenerando el arte con el pecado de llamar bello a lo feo; lo  que afecta y prostituye  el sentido y propósito de las artes.

Así, se llega al extremo de pedir sorpresas a la liturgia olvidando su esencia y definición; sometiéndola a la crueldad de las ideologías de cada tiempo; y lo mismo aplica a la metodología de la evangelización, que ha de acercar el misterio a las culturas para iluminarlas sin fundirse con ellas. 

  Tarea difícil mantener el equilibrio en este "mar de información con un centímetro de profundidad".

P. Alberto Gutiérrez 

sábado, 22 de mayo de 2021

*Señor, enséñanos a orar,*..


... piden los discípulos; y el Señor les responde: Cuando oren recuerden que Dios es su Padre y que les provee. Oren con humildad, reconociéndose ustedes como pecadores. Pidan lo que necesitan con la certeza de que ya les ha sido concedido porque bien sabe su Padre lo que necesitan.
Pidan, rueguen con humildad como hijos, como niños.
No decretar ni declarar.
La oración decretadora y declarativa no es cristiana. Aunque se haga con buena voluntad es una infiltración de la ideología de la auto-ayuda psicologista y de las religiones paganas promovidas por los movimientos del New Age.
Mantengamos la humildad y mansedumbre en la oración.

P.  Alberto Gutiérrez.

domingo, 24 de enero de 2021

«Convertíos y creed en la Buena Nueva»

 
Hoy, la Iglesia nos invita a convertirnos y, con Jesús, nos dice: «Convertíos y creed en la Buena Nueva» (Mc 1,15). Por tanto, habrá que hacer caso a Jesucristo, corrigiendo y mejorando lo que sea necesario.

Toda acción humana conecta con el designio eterno de Dios sobre nosotros y con la vocación a escuchar a Jesús, seguirlo en todo y para todo, y proclamarlo tal como lo hicieron los primeros discípulos, tal como lo han hecho y procuramos hacerlo millones de personas.

Ahora es la oportunidad de encontrar a Dios en Jesucristo; ahora es el momento de nuestra vida que empalma con la eternidad feliz o desgraciada; ahora es el tiempo que Dios nos proporciona para encontrarnos con Él, vivir como hijos suyos y hacer que los acontecimientos cotidianos tengan la carga divina que Jesucristo —con su vida en el tiempo— les ha impreso.

¡No podemos dejar perder la oportunidad presente!: esta vida más o menos larga en el tiempo, pero siempre corta, pues «la apariencia de este mundo pasa» (1Cor 7,31). Después, una eternidad con Dios y con sus fieles en vida y felicidad plenas, o lejos de Dios —con los infieles— en vida e infelicidad totales.

Así, pues, las horas, los días, los meses y los años, no son para malgastarlos, ni para aposentarse y pasarlos sin pena ni gloria con un estéril “ir tirando”. Son para vivir —aquí y ahora— lo que Jesús ha proclamado en el Evangelio salvador: vivir en Dios, amándolo todo y a todos. Y, así, los que han amado —María, Madre de Dios y Madre nuestra; los santos; los que han sido fieles hasta el fin de la vida terrenal— han podido escuchar: «Muy bien, siervo bueno y fiel (...): entra en la alegría de tu señor» (Mt 25,23).

¡Convirtámonos! ¡Vale la pena!: amaremos, y seremos felices desde ahora.

 Rev. D. Lluís ROQUÉ i Roqué (Manresa, Barcelona, España)




jueves, 9 de enero de 2020

Compromiso 20/20


   Guiados por la fe y por bondad divina avanzamos  en el año 2020, con nuevos retos, anhelos y sobre todo "compromisos de vida cristiana", en los cuales recomienda Santo Padre Pio de Pietrecina, que en todo propósito de año nuevo prevalezca también las buenas obras.

   A la luz de la palabra de Dios estamos llamados a  seguir adelante orando y trabajando con  hechos concretos, por la civilización del amor.

  
   Con ese mismo amor que motivó a los "Magos de Oriente ", a salir al encuentro del Niño Dios, para adorarle y ofrecerle lo mejor de sí, todo esto en el  contexto de la Fiesta de la Epifanía, que recientemente celebramos y la cual nos lleva hoy en día a interpretar que en medio de tantas "luces que brillan en el  mundo, debemos ser esa “verdadera luz' que disipe las tinieblas mundanas, para guiar como la "estrella de Belén" a tantas personas que todavía no conocen o que rechazan la Buena Nueva de la Salvación.

   En palabras del Papa Francisco; "Los Magos representan a  los hombres y mujeres  que buscan a Dios en las religiones y filosofías del mundo entero, una  búsqueda que no acaba nunca...y con la gracia del Espíritu Santo reconocen que Dios se manifiesta siempre y sólo nos había en la  humildad de su amor". (Homilía: 08-01-2015)


   Por lo tanto asumamos en la vida  cotidiana y en el  año que  recién comienza un "compromiso 20/20" de cara a la voluntad de Dios y del prójimo necesitado. Siendo más firmes y entusiastas en la evangelización, amando fraternalmente, frecuentando los sacramentos y meditando la Palabra de Dios.

    Para cantar las maravillas del amor de Dios, como se expresa en parte de este Himno de la Liturgia de las Horas;

   "Concédeme Señor a mis penas la luz de bonanza. La paz a mis noches, la paz a mis días, tu amor a mi pecho, tu fe y tu esperanza que es bálsamo puro que al anima envías.”

Lcda. María Isabel Espina 
Twitter: @mabelespina

viernes, 27 de diciembre de 2019

Navidad Regalo de Dios

   Celebramos navidad como fiesta del gran regalo de Papá Dios, porque en Jesús Él nos da su gran expresión de amor.


  
    En palabra del Papa Emérito Benedicto XVI “Dios haciéndose carne quizo hacerse don para los hombres, se entregó por nosotros asumiendo nuestra Humanidad para darnos su Divinidad”.


   Porque la esencia del Nacimiento de Jesús en Belén sella la nueva alianza entre los Divino y lo Humano en termino del amor que nos corresponde compartir con los demás, bajo la intención de una permanente Navidad “El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: “Dios nos amó y nos envió a su Hijo como Propiciación de Nuestro pecados” (1Jn. 4, 10)” (Catecismo #457).



   Por lo tanto seamos regalo de Dios renovado cada día la esencia de la navidad, en la medida que seamos sincero de corazón, solidario con el prójimo necesitado y sobre todo Viviendo como Hombres y Mujeres de Buena voluntad”


Lcda. María Isabel Espina
Twitter: @mabelespina

lunes, 23 de diciembre de 2019

Adviento con Alma, Vida y Corazón VI Semana La Obediencia de la fe


  
   A la luz de la 4 velas encendida de nuestra corona de Adviento, resplandece el testimonio de San José “Hombre Justo” quien nos enseñas que ante la voluntad de Dios valen más los hechos que la palabras.

   
   Detallando el relato del Evangelista Mateo (Mt. 1, 18 – 24) entendemos que la fe de José, ayer igual que hoy, es muy importante para definir nuestro compromiso de vida para estar atento y saber escuchar y discernir lo que Dios quiere de nosotros.



   
   “José Hijo de David” fue llamado por Dios para Tomar consigo a María su esposa”, embarazada del que fue engendrado en ella por el Espíritu Santo (Mt. 1, 20).

   
   De esta manera la iglesia ve el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías: “He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo”. (Catecismo # 497).

  
  Guiados por el ejemplo de San José, celebremos también como hombres y mujeres justo, el nacimiento de Jesús, así como exclama el salmista: “Ya llega el Señor el Rey de la Gloria”. (Del Salmo 23).

   
   Porque Dios se hizo hombre y habito entre nosotros”, para salvar a la humanidad y por lo tanto nuestra esperanza debe hacerse plegaria por intercesión de San José y la Virgen María.



 “San José ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; él coopera en la plenitud de los tiempo en el gran misterio de la redención y es verdaderamente -Ministro de la Salvación-. “ (San Juan Crisóstomo)



Lcda. María Isabel Espina.
Twitter @mabelespina

jueves, 19 de diciembre de 2019

Adviento con Alma, Vida y Corazón III Semana A quien esperamos


   Ya avanzado el camino del Adviento la liturgia nos lleva a reflexionar sobre nuestra preparación espiritual. ¿Cómo esta nuestra pesebre interior? ¿Qué tipo de estrella material o espiritual nos guía al reencuentro con el Niño Dios?

   ¿Qué celebraremos a quien esperamos recibir? ¿Estamos inquietos como Juan Bautista? Quien en su momento quería saber si Jesús, era el Mesías esperando.


   “Juan que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mando a preguntar por medio de sus discípulos: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro”? (Mt. 11, 2 – 3).

   Evaluemos entonces como sabemos según el relato del evangelista Mateo; Jesús a Juan fue una clara interpelación de su fe, sobre las acciones que él venía ejerciendo en favor de los más necesitados y excluidos socialmente ahora bien en función de este relato evaluemos nuestra preparación a la luz de la palabra de Dios y de nuestra oración personal, familiar o comunitaria.


   Para asumir una vida nueva o renovada con la fuerza del Adviento alejada de los vicios, rencores, tristezas solo así celebramos la Navidad unidos por el amor y fortalecidos por la esperanza, como lo expresa San Pablo a Tito: “Vivamos en este mundo como hombres responsables, justos y que sirven a Dios en espera de que se amplía la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de Jesucristo, Nuestro Dios y salvador.

Lcda. María Isabel Espina
Twitter @mabelespina

martes, 10 de diciembre de 2019

Adviento, con Alma, Vida y Corazón II Semana: Arrepentimiento Vs Conversión


   De cara al testimonio de Juan el Bautista el mensaje es claro y contundente “Preparen el camino al Señor enderecen su sendero” (Lc. 3, 4).

   Por lo tanto nos corresponde ya en la segunda semana de adviento reflexionar para saber cuáles son esos “Montes o Cerros” que nos obstaculizan nuestro camino hacia la verdadera Navidad, tomando en cuenta que ese camino pasa por el amor al prójimo.

   Como se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica: Los discípulos de Cristo deben asemejarse a Él, hasta que Él crezca y se forme en ellos” (Catecismo # 562).

   En su momento Juan el Bautista planteaba la necesidad del arrepentimiento y la conversión como condición preparatoria para la llegada del “Reino de los Cielos”. Hoy en día esta condición sigue vigente como parte de Adviento, y en el recorrido a la Navidad esta conversión debe ser evidente en cada uno de nosotros con acciones concreta de Amor, Servicio, Compromiso, Solidaridad en favor de quienes más los necesitan.



   Sigamos nuestra preparación a la Navidad poniendo en práctica la enseñanza de Juan Bautista, quitando todo obstáculo que nos impida avanzar en el ejercicio del amor fraterno a través de las Obras de Misericordia, la Meditación de la Palabra, la Oración Diaria y Ferviente y no dejando a un lado un buen Examen de Conciencia y una Buena Confesión para que todo esto nos permita acoger al Emmanuel.



   Tomando en cuenta también la recomendación de San Pablo a las comunidades Romanas: “Que Dios fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros conforme al espíritu de Cristo Jesús para que con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios Padre Nuestro Señor Jesucristo” (Rm. 15, 5 – 6).

Lcda. María Isabel Espina
Twitter: @mabelespina

viernes, 29 de noviembre de 2019

Adviento Con Alma Vida y Corazón


Con el Adviento comienza el año litúrgico y está compuesto por cuatro domingos ante de la Navidad.

Como sabemos el tiempo litúrgico está estructurado en torno a la acción de Dios en favor del hombre manifiesta en el ministerio salvífico de Cristo, como una proclamación gozosa de las maravillas hechas por el Señor.

En la constitución del Vaticano II sobre la liturgia se afirma: "La Santa Madre Iglesia considera deber suyo celebrar con Sagrado recuerdo en días determinados a través del año, la obra salvadora de su divino esposo” (SC. 102).

Adviento significa venida, llegada por eso es un tiempo dedicado a la preparación de Jesús que se encarna en la realidad de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.


Dentro del calendario litúrgico de la Iglesia el Adviento tiene doble misión:

La Primera consiste en preparar de forma inmediata el encuentro con Jesús en la celebración de su nacimiento en Navidad.

Y La Segunda misión del Adviento tiene una visión mucho más amplia: Preparar al Creyente sobre la venida definitiva del Señor glorioso al final de los tiempos.

En el inicio de un nuevo año litúrgico esta vez ciclo A: dispongamos el espíritu para revivir día a día todo el “Misterio de Cristoy en caso específico del tiempo de Adviento la palabra de Dios nos invita a estar despiertos, alertas y preparados para su llegada. Para celebrar la esencia de la navidad con esperanza.


Así como lo afirma San Pablos los Romanos: “Ya es hora de despertar del sueño porque ahora nuestra Salvación está más cerca que empezamos a creer. Nuestra Salvación está más cerca…
Dejemos las actividades de las tinieblas y revistámonos de luz. (Rm. 13, 11 – 12)

Lcda. María Isabel Espina
Twitter: @mabelespina



miércoles, 27 de noviembre de 2019

Amado Rey


Reconocer y celebrar a Cristo como Rey del Universo y sobre todo como Rey de la Vida es validar la esencia de nuestra fe porque el reinado de Jesús comienza en el corazón, en el sentir y ser de cada hombre y mujer.

El Señor reina sin lujos, sin corona, sin poder, sin palacios mucho menos sin ejércitos, porque su soberanía reside consiste en un nuevo modo de vivir y pensar.

En todo esto la proclamación del Reino de Dios es inseparable la llamada a la concesión, así se asume el anuncio del Evangelio como opción personal y como nueva norma de vida.

“Cambien su vida y su corazón porque el reino de los cielos está cerca.” (Mt. 4, 17).

De tal manera que le corresponde a todo creyente vivir y testimoniar a Él poder de la obra redentora de Jesús bajo el mandato del amor fraterno y haciendo nuestras las palabras del salmista:

 “Señor tu eres nuestro Rey tu eres Señor, el rey de todos los reyes. Estas revestido de poder y majestad. Tu mantienes el orbe y no vacila eres eterno y para siempre está firme en tu trono” (del Salmo 92)

Lcda. María Isabel Espina
Twitter: @mabelespina

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Con Chispa de Vida Eterna


Con Jesús la muerte tiene una sentido positivo o en palabras del Papa Emérito Benedicto XVI “En la medida que estemos unidos a Cristo pasamos de la muerte a la vida plena” (Homilía 09/04/2012).

Solo así seremos “Herederos de la Vida Eterna” (Mt. 19, 27 – 29) asumiendo desde nuestra peregrinación terrenal obras concretas de amor fraterno y de misericordia.


 De tal manera que al celebrar y reflexionar con la Solemnidad de todos los Santos y la Conmemoración de los Fieles Difuntos, la Iglesia nos reitera la invitación de asumir el desafío sea vivir en santidad para alcanzar la salvación como don Generoso de Dios Padre.

Porque la santidad es la máxima expresión de amor y confianza que un hombre o mujer  puede alcanzar en intima comunión con Dios, testimoniando en Evangelio. “Todos los fieles de cualquier estado o régimen de vida son llamada a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad. Todos son llamado a la santidad “sed perfecto vuestro Padre Celestial es perfecto” (Mt. 5, 48) (Catecismo # 2013)

Ahora bien por el pecado original sufrimos la muerte corporal pero con su resurrección Jesús nos abrió el sendero para nuestra salvación.

Por lo tanto debemos asumir con esperanza como se afirma en el libro de la Sabiduría que la muerte es el desenlace normal entre la vida terrena y la eterna.
 “El día del juicio brillaran lo justo como chispa que se propaga en un cañaveral… Porque Dios ama a sus elegido y cuida de ellos” (Sab. 3, 6 – 7 9).


Lcda. María Isabel Espina de Duarte
Twitter: @mabelespina

martes, 29 de octubre de 2019

Compañía Angelical


En armonía con la creación y durante nuestra vida terrenal contamos con el privilegio de tener unos compañeros excepcionales: Los Ángeles de Dios.


Como nos dice el Catecismo de la  Iglesia Católica: “Desde la infancia hasta la muerte la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida” (#336).


Ellos nos superan en perfección y según recomienda San Bernardo: “El hombre debe manifestar a los ángeles respecto, gratitud y confianza”. De tal manera que valoremos y aprovechemos en su justa medida la ayuda y protección angelical.





Porque los ángeles ante todo son los principales servidores y mensajeros de Dios como dijo Jesús “ellos contemplan continuamente su rostro y están siempre a sus órdenes”  (Mt. 18, 10) y (Salmo 103, 20).


El fundamento de la importancia de la presencia de los ángeles en la historia de la salvación surge en la propia Sagrada Escritura, en diversas narraciones del Antiguo y Nuevo Testamento vemos que estas “Criaturas Espirituales, inmortales con inteligencia y voluntad” (#330). Son siempre portadores de Buenas Nuevas.


De ahora en adelante asumamos la compañía y ayuda angelical “Como verdad de fe y Bendición de Dios”.


Para cantar con el Salmista “Te doy gracias Señor de todo corazón, pues oíste la palabras de mi boca. Canto para ti en presencia de los ángeles y me postro ante tu Templo Santo”. (Salmo 138, 1).



Lcda. María Isabel Espina de Duarte
Twitter: @mabelespina